Carta sobre la muerte y el arte

“Escribir una carta es enviar un mensaje al futuro; hablar desde el presente con un destinatario que no está ahí, del que no se sabe cómo ha de estar (en qué ánimo, con quién) mientras le escribimos y, sobre todo, después: al leernos.”
― Ricardo Piglia


Caro Amigo

Saludos

En respuesta a tu carta anterior, personalmente creo que la muerte no es algo, ni es nada. Es solo un flash que tendremos en nuestros ojos el día señalado, cuando Dios nos dé la señal, cuando la prórroga se termine.  Luz intensa, de esas que ya estamos acostumbrados a diario por las fotos de los celulares y los recuerdos gráficos que tenemos cuando cerramos los ojos. Instantáneas, a propósito, con las que la gente recuerda penurias y momentos congelados en el tiempo. 

Aunque, por otro lado, amigo, no dudo que concebir un posible fin de esta carne horroriza a todo mortal. Frente a ello, me consuelo meditando en aquellos que ya no están y nada dicen, pues no expresan ni felicidad, ni tristeza, ni dolor, nada. Un silencio bello, pero misterioso. Un fin de la comunicación con lo animado, como si aquellos estuvieran en un lugar «a puerta cerrada» o solo fueran voluntad pura sin capacidad de lenguaje o tacto.  Pienso esto, me sacudo y luego vuelvo a mirar hacia adelante: reflexiono al derecho.

Amigo, fíjate que sin final no existiría principio. Cerrar ese ciclo permite que la vida florezca, y si pudiera usar una figura medito en la Migdardsnake de los noruegos o la serpiente Uróboro. Por ello quisiera pensar como los orientales  y creer que cuando alguien nace, es porque otra persona muere en otra latitud. Borges, el poeta, lo adivinó cuando afirmó que: «Todo hombre son dos hombres». Y así hasta el infinito. ¡Qué genialidad! Construir esperanza con las palabras, porque si somos producto de la evolución, como dicen los sabios, sinceramente no hemos podido superar los miedos que nos limitan y asustan cuando se trata de cosas que no comprendemos. Esto, amigo, solo me dice una cosa y es que somos demasiado humanos, demasiado limitados para ver la vida de una sola forma.

Fíjate que el escritor japonés Yukio Mishima se torturaba con la idea de ser tan «humanos» . Pensaba esto quizá al no aceptar la idea que el emperador-dios se hubiese vuelto hombre con el advenimiento de la era «Meiji» y la occidentalización de Oriente. «La Sociedad del Escudo»  fue su sello y estandarte para adoctrinar y mantener un séquito de fieles patriotas y literatos (mayormente jóvenes) en la idea de gloria y honor humano. Su final fue tan doloroso como romántico. ¿Vale la vida, una muerte? La historia es «la espada de Damocles

Como sea, amigo, mientras más veo la vida de forma general, más razono que la inmortalidad consiste en las decisiones que se toman cada día. Algo así como el amor que le prodigamos a la familia, a las ideas, y hasta el buen sentimiento desinteresado hacia el «Prójimo» (Próximo). Aunque sobre esto último alguien haya dicho: «Trata de amar al prójimo y ya me dirás el resultado». Desconfío de estos pensamientos sueltos, pero hay que intentar dar lo mejor de sí, para los otros, ya que aburre y cansa vivir para uno mismo. El viejo Ernest Hemingway solía decir que «un país, a la larga, se gasta y el viento se lleva el polvo de la erosión, la gente se muere y ninguno tuvo importancia permanente, excepto aquellos que practicaran las artes» . Me gusta esto, por eso lo sintetizo y agrego: «La vida con su comienzo y final es una especie de arte.»

Cuando afirmas en tu carta anterior que «todo suicidio es una macabra obra de arte, única y definitiva» llegas a un lugar común con mi pensamiento: que el arte positivo humaniza, y como una máscara nos deja actuar en este teatro evitando mostrar los horrores que llevamos dentro. Claro, el arte también nos blinda y ayuda a que la realidad de otros no nos queme o lastime. El hombre es tan frágil, casi, como una ramita sacudida por el huracán del tiempo. Si la literatura como arte es una catarsis liberadora, entonces escribir es un método de salvación, un camino a la luz, y ahí, ahí amigo, está la cuestión y por ahí corre el agua del viejo molino.

Existir, sin tanta retórica, es un mero soplo. Nacemos y ya corremos hasta el final. El viejo Job estaba convencido de esto al decir: «Somos chispas que volamos por el aire» . El mismo Job que llevó a Søren Kierkegaard a hondas reflexiones, minándolo hasta la desesperación, y eliminando con ello todo pasado, todo futuro, y cortándole las alas la esperanza. Su filosofía nos dejó confinados a un efímero presente. No dijo Séneca «Todos los días morimos un poco» . ¡Ay hermano! Hemos perdido el norte, pero no la luz, y por eso debemos mantenerla encendida mientras dure.

Yo creo ser joven, y por eso considero que la vida no tiene edad cuando el final aparece tan repentino. Pensar que soy mayor que mi progenitor, que partió en 1997 con 32 años, me lleva a la reflexión dulzona de que por fin soy libre de ese tutelaje que me fue impuesto al nacer. Él allá, y yo acá, somos dos pies en dos realidades misteriosas. La vida es una nodriza que nos guía hacia algún lugar y nos aconseja cada mañana sobre las cosas. Algunos llaman al final destino, muerte, «nihil» ; otros simplemente, «mejor vida», o «fin del sufrimiento» . Allá cada uno con su idea de la muerte, el paraíso o el infierno. «Yo soy yo y mi circunstancia» y estamos en un peregrinaje temporal.

Perdón por explayarme tanto sobre el tema, es que este «ajedrez» por correspondencia, nos permite ser lo que somos, y decir lo que pensamos. Finalmente, amigo, gracias por el libro de Clarice Lispector. ¿Sabía que murió con un cigarrillo en la boca? Por mi parte sigo leyendo a Javier Sampedro en Deconstruyendo a Darwin: los enigmas de la evolución a la luz de la nueva genética. Es un ensayista brillante. Si «Filo» , como llamaban al viejo, estuviera vivo, odiaría a Sampedro al enterarse de esa tajante deconstrucción de su sistema y su dogma. Mira la paradoja, mientras otros tratan de encontrar el origen de la vida, otros ya reflexionan sobre lo que no es nada: la muerte.

Posdata: Si va a morir, avíseme antes.

Un abrazo.


Slow Day

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