Una hoja que cae, no es una hoja que cae simplemente

weed
El hecho de que me levante cada mañana, piense, lave mi cuerpo, lo vista y me disponga a hacer algo, significa dos cosas; o vivo como un sujeto que se mueve por químicas internas que desconozco y  me manejan al azar, o cada día lo asumo tácitamente como si tuviera esperanza. ¿ Cuál esperanza? alguna que no sé y no veo pero que mi acción la certifica, por cuanto hago algo determinado y concreto.
En ambos casos el hombre (entiendase género humano) parece estar aprisionado ante dos fuerzas que desconoce y que lo configuran. No faltarán preguntas sobre la cuestión de los instintos como el de conservación o el insoslayable tema del libre albedrio. Y sobre todo ello, no queremos caer en las fallas de los deconstructivistas que intentan definir al hombre como una construcción angular.
Hay una razón para todas las cosas aunque no preguntemos acuciantemente por ellas. Y aunque existieran todas las respuestas, el ser humano se sentiría descorazonado intentando conjugarlas todas. El hombre concreto no es un hombre preparado para las preguntas. Si así fuese no sobrepasaríamos la metáfora de los peces de David Foster Wallace.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: