Truth o el periodismo transgénico

“El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras”

Joseph Pulitzer


Cuando el tejido viscoso, como llamó Nietzsche al periodismo, se rompe, no queda sino una tela manida que solo sirve para aprender del accidente o para pensar técnicas de costura (reparación). Y con esta imagen de modistería, quiero referirme al docudrama político “Truth” estrenada en el 2015, protagonizado por Cate Blanchett  (Mary Mapes ) y Robert Redford (Dan Rather) y que trata sobre una mala investigación periodística, o mejor, de un error periodístico sin posibilidad de reparación (costura).

La película, que se encuadra en el contexto de la reelección de George Bush Jr, en el 2004,  y la filtración de documentos (copias de memos) donde se revela el posible trato preferencial que recibió Bush en la Guardia Nacional Aérea de Texas, los problemas de aptitud y conducta, y el librarse de ir a Vietnam, está basada en el libro homónimo de la periodista Mary Mapes, Truth and Duty: The Press, the President, and the Privilege of Power.

En años previos, agencias de noticias  intentaron buscar información sobre la misma historia de Bush Jr, pero no fue sino con Mary Mapes,  (en ese entonces periodista de la CBS) que se inicia una investigación profunda a raíz de un par de memos filtrados, escritos aparentemente por Jerry Killian, comandante de la escuadrilla del joven Bush en 1972-1973, que revelaban el historial militar del futuro presidente de los Estados Unidos. El informe fue entregado a la periodista, y a su equipo, por un ex oficial de la Guardia Nacional de Texas, Bill Bucket, a cambio de concertar una cita con el asesor de la campaña de John Kerry.

Mapes, junto con su equipo de colaboradores, entrevista políticos y militares relacionados con los llamados «Documentos Killian», además de certificar los memos con cuatro examinadores profesionales para eliminar toda duda antes de emitir la primicia en cadena nacional. Así, con una aparente seguridad sobre la información obtenida, Dan Rather, el presentador estrella de la CBS, emite la primicia en el famoso noticiario 60 minutos con la introducción: “Consultamos un analista de la escritura y experto en documentos, y él que cree que el material es auténtico”. Pero solo es cuestión de minutos para que la blogosfera, el internet, los foros, empiecen a detectar que los memos son falsos y aducen varias razones:

  1. La fuente usada en el texto contiene un espaciado proporcional al de los ordenadores modernos.

  2. Posiblemente, la fuente tipográfica empleada era “Palatino” o “Times New Roman”. Fuentes que son empleadas en procesadores modernos y en programas de edición como Microsoft Word.

  3. Un blogger sugiere que un documento tecleado en un procesador tipo «Word”, pasado más de quince veces en una fotocopiadora, adquiere una imagen de letra antigua.

  4. Charles Johnson’s, otro conocido blogger, demuestra lo anterior creando una imagen GIF que da como resultado la confirmación de la sospecha: los memos son recientes.

El revuelo mediático se desata y la CBS despide a Mapes y a sus colaboradores después de una concluyente investigación interna. Los dos bloggers, “Buckhead” y “TankerKC”, quienes descubrieron los anacronismos y la falsedad de los memos, y que luego denunciaron estas anomalías en sus plataformas digitales, fueron premiados con el galardón “Reed Irvine Investigative Journalism Award” por su contribución a la exposición, de lo que también se llamó, el “RatherGate” o “Memogate”.

El mensaje de este docudrama político es sencillo: hay que comprobar la información antes de publicarla; hay que tener un departamento de Fact Checks, especialmente si sobre esta información, escrita o gráfica, depende una noticia de gran envergadura y trascendencia. De igual forma certificar fuentes, usar la intuición o sexto sentido periodístico, y no publicar o emitir sin antes corroborar, ya que al final el público, los lectores o espectadores, son los jueces y los que interpretan la información que puede acreditar o destruir la reputación de un profesional de la comunicación o una agencia noticiosa. 

Hoy la gente está informada antes de recibir una noticia, por lo que sinceramente, hay que ver esta película porque trata de periodismo transgénico, es más, porque trata de una enseñanza para los futuros investigadores y amantes de las primicias periodísticas.  Si existe una moraleja, es la que nos enseñó la abuela: los errores se pagan caro.


Tráiler Truth (2015)

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