Finca, el ambientalista del Consotá

«La creación de mil bosques está en una bellota«
Ralph Waldo Emerson


Él es tan joven como el barrio el Dorado, y tan transparente como el agua, me refiero a “Finca” o a Darling Jhovanny Ríos, el activista de 27 años que está comprometido en la comuna Consotá con la naturaleza, la fauna y los recursos hídricos, y que ahora sigue luchando contra viento y marea para lograr una cultura ecológica entre la gente.

Al llegar, nos encontramos con él en la esquina de la cuadra número 5 del barrio, y con carpeta en mano, se preparaba para empezar la faena diaria de recorrer el sector y así velar por lo que él llama, el verdadero valor de la vida, es decir, los espacios verdes, los sembrados, la vida salvaje, y el cuidado de los entornos donde hay semillas naturales y afluentes que nacen de la montaña.

 Yo soy ambientalista desde niño, siempre me ha gustado la naturaleza. He sembrado árboles por gusto y en mi vida no me caben en los dedos de la mano y de los pies los árboles que he sembrado. Porque siempre he sido del campo, por eso me pusieron finca.

Cuando le preguntamos por el agua, el líquido vital para su gestión como ambientalista, y para la existencia humana, y específicamente, la que llega al barrio por el acueducto, su respuesta entre risas no se deja esperar:

 Sí, con el agua de la llave no tenemos ningún inconveniente. La gente la toma normalmente, pero a más de eso por lo que estamos luchando es por conservar el agua de las quebradas, esa que un día también vamos a consumir nosotros o nuestros hijos. Esa debe ser la herencia, cuidar nuestros recursos invaluables. 

Foto: Diego Val

Unos canadienses compraron esta montaña con la intención de preservar este lugar, convertirlo en un área protegida, luego lo entregaron a los habitantes del barrio para que adquiriéramos la conciencia de velar por lo nuestro. Con el comité defendemos el agua, la vida, la vegetación, los espacios verdes que serán el mejor regalo a la ciudad, porque un lugar descontaminado, es un lugar vivo que produce frutos, aire, agua y más. 

Por eso, como líder del grupo que preside, hace carteleras a mano para convocar a la gente del barrio, y así poder sensibilizar a la mayoría de los habitantes sobre la necesidad de cuidar lo propio, porque “El Dorado” contiene bienes invaluables como plantas, árboles, quebradas, fuentes y cascadas naturales. Elementos que hacen potencialmente atractivo este sector de la Ciudadela Cuba.

Finca es un joven proactivo, que genera conciencia y convoca multitudes para hacer mingas o convites y así cumplir con el papel de ser mejor ciudadano de Pereira. Y en estas convocatorias, afirma, las personas sacan agua en baldes de sus casas para ir a regar los árboles donados que han sembrado por el cinturón del barrio. Es un trabajo cuidadoso, basado en el amor. Luego se reúnen y todos aportan sus opiniones sobre lo destructivo de contaminar los ríos, lanzar basura, pero también la necesidad de dejar una buena cultura ambiental entre la gente. Según él, el ser humano tiene una responsabilidad inmensa frente a la ciudad y la vida, porque todos tenemos una familia y un planeta que cuidar.

Para él el barrio es un solo cuerpo con los otros barrios y comunas, y ve a los colaboradores de esta noble misión como su propia familia. Y precisamente cuando le preguntamos por la suya, no deja de hablar de Sebastián Ríos, de 9 años y Lauren Ríos de 1 año, sus dos hijos que en cierta manera son el motor de su activismo y compromiso social.  Con ellos, tomados de la mano, y enseñándoles como un buen padre, un tiempo atrás los llevó a adoptar un par de árboles en el barrio. 

Foto: Diego Val

El niño, el mayor, sabe y dice que el árbol es de él porque lo sembró hace dos años conmigo. Y la niña, aunque está pequeña le digo: “Usted tiene que ir a darle vuelta al árbol. Y en ocasiones le pregunto: ¿Cómo va el palito? Ella dice, ¡ah!, (balbucea) como dando a entender que no ha ido a verlo. Yo le digo: no se le olvide mi amor. Y le doy un beso. 

Y su hijo mayor, Sebastián, ha sido clave en el proceso de preservar la naturaleza, cuidar los animales y no contaminar el agua, porque al ver a otros niños haciendo lo que él hacía antes, les dice que no deben votar basura en ningún lado, que piensen que el barrio debe verse bonito y saludable.

Él ha aprendido de lo que estamos haciendo. Porque entiende que sin naturaleza no hay agua, y sin agua no hay vida. 

Al caminar por el barrio, y al llegar a un punto en el sector, descubrimos uno de los anuncios artesanales hechos por Finca donde se invita a la gente a cuidar el medio ambiente.  Y con esta iniciativa en la mente y en el corazón, el grupo de ambientalistas «El Dorado» han hecho un centro de acopio de reciclaje en una caseta, pero lastimosamente esta la tumbaron, porque los vecinos pensaron que se usaba mal. Así que él mismo se ha convertido, sin serlo aún, en un guardabosques, en un hombre que pone su cuota para la salud del planeta, desde un lugar recóndito de Pereira, y junto a otras personas han comprendido que la vida humana depende de la diversidad ecológica.

Una de las últimas gestas para conservar el barrio intacto, libre de basuras y con miras a un agua descontaminada, ha sido una siembra de nogales que hicieron hace un par de años en un lugar llamado por ellos “Zona Recuperada”.  Un espacio que considera especial porque cada árbol sembrado allí fue adoptado por algunos de los hijos de los 36 integrantes del comité, y otros niños, hijos de los vecinos del sector. Haciendo con esto, una especie de traspaso la responsabilidad, pero también pensando en los privilegios a la próxima generación que vivirá en el barrio el Dorado.

Foto: Diego Val

Y precisamente por eso le llaman “Zona Recuperada”, porque es un lugar donde los lugareños se sienten seguros y donde el agua puede bajar purificada, lo cual es buena señal, ya que tanto Finca como otros cientos de habitantes, no se dan a la idea de que algún día tengan que beber esa misma agua pero contaminada.

Caminamos un poco más y encontramos un parque abandonado donde Finca nos señala el árbol que su hijo Sebastián adoptó hace tres años.  Y el terreno que nos muestra con emoción lo mira como si fuera un paraíso virginal, porque ya está recuperado. Un logro del comité y un éxito que disfrutan al cuidar el entorno y proyectarse en la meta de ganar otros espacios libres de contaminación y con agua más limpia para todos.

La mirada de este joven es serena, su discurso firme, y ante la respuesta sobre cuál es el mensaje de conciencia que desea transmitir a los pereiranos, afirma con la convicción de alguien que ama lo verde y lo natural: 

Entender que uno se levanta todos los días y si respira es por el agua y las plantas. Por más dinero que una persona tenga, si se levanta de la cama, si no hay agua no hay oxígeno, no hay nada. El mensaje es que hay que cuidar, que cada uno tenga un espacio. Porque contra la civilización ya no se puede pelear, pero hay que respetar cada espacio y privilegio que nos da la naturaleza. El agua, principalmente, esa misma con que nos bañamos en nuestras casas, la que tomamos de la llave, la que usamos para cocinar y otras cosas más.  

Al caer la tarde regresamos de nuevo a su casa en la manzana 5, donde nos recibe su perro “Zeus” que sediento, mueve su cola y nos da la bienvenida. Finca entra primero y se hidrata tomando agua de su lavaplatos, luego le da a beber a su fiel mascota, que también lo acompaña en sus andanzas entre los bosques del barrio El Dorado, intentando cuidar el agua que también él, como ser vivo, beberá junto a sus futuros críos.

Mi Barrio


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: