Víctor Zuluaga o la misión del maestro

«Asumí entonces el reto de presentar en un solo texto todas esas historias, algunas de ellas inéditas, como un regalo a la ciudad que me ha acogido con generosidad y desde la cual he podido desarrollar mi proyecto académico.»

Víctor Zuluaga Gómez


Con el maestro Víctor Zuluaga Gómez tenemos un teórico de gran relevancia en la región, especialmente en asignaturas tan desatendidas como la historia departamental, la bibliografía indígena y el ahondamiento en las culturas autóctonas emplazadas en Caldas, Risaralda, Quindío y territorios vecinos.

En este investigador también tenemos un revisionista histórico de pura cepa, y me refiero a su versión de la fundación de Pereira que cambió el prisma, o la visión que nos habían planteado previamente otros cronistas o narradores.  Así que su fortaleza está, como dice el alemán Georg Lichtenberg, en ir donde los demás nunca habían ido, o, en otras palabras, en esculcar los archivos de Indias en Europa, o los documentos desclasificados o empolvados, o el usar referentes teóricos importantes, o el fundamental trabajo de campo y demás, para mostrarnos las cosas tal como fueron y son.

Con tal trayectoria, este escritor incansable, con una hoja de vida limpia y una pluma fecunda, nos entrega un legado importante al donar, o mejor, en ceder gratuitamente el total de sus obras al público en general, los académicos, investigadores e interesados. Un gesto de gran relevancia para el futuro del departamento en materia de identidad. De igual forma recuerdo que el año pasado estuvo Víctor Zuluaga presentando cuatro textos importantes (como los demás que tiene en su haber y que ya cuentan con libre licencia) que corroboran el espíritu inquieto y disciplinado de un hombre maduro que dialoga con el presente. Hablo de Un viaje sin retorno, Viajeros extranjeros en Colombia siglo XXI, Hablemos de ética y En busca del civismo perdido.

Trabajos y enfoques que lo confirman como un gran profesional y académico, pero también lo definen como un ciudadano interesado en nuestra identidad y su rescate bibliográfico, orográfico y etnológico.

Siguiendo esta línea, posiblemente al maestro Víctor Zuluaga le debamos más de 100 años de historia en la región cafetera y aquello es motivo para rescatar un término que lo arropa, el de «Pereiranidad», (Ya sabemos que es caldense, pero acá todos somos forasteros), o si me permiten usar un neologismo, el maestro es un «Ejepolita», o ciudadano del Eje Cafetero, que conoce muy bien la historiografía y sus intrincados procesos, y eso ya de por sí lo hace nuestro.

Pero vamos un poco más lejos, y miremos a Víctor Zuluaga como un investigador que sale del marco del Eje Cafetero, y se interna e interesa, igual que un Malinowski, en las comunidades afro del Chocó, la niñez, y el indigenismo de buena parte de Antioquia y el Cauca, cuya mirada de esas formas de vida natural, nos acerca a un pasado raizal y nos proyecta a valorar y descubrir nuevos elementos de tales culturas, que en sí, también son nuestra memoria más valiosa.

Entonces, con esto y más, estamos frente a un intelectual, una vida comprometida, un hombre de cultura, como decía Cicerón, que nos representa, y que nos sacude frente a la identidad de nuestros pueblos originarios y la historia objetiva o per-se, y a partir de ahí, hay mucho qué hacer y decir, porque este espíritu grande es un río con un relevante torrente teórico, que permea a muchos.

Deseo agregar que, esa naciente disciplina llamada Oralitura, tiene cómo soportar en los trabajos del maestro, una forma y un fondo para reivindicar nuestras raíces más profundas, y continuar con responsabilidad y pasión configurando esta raza, y por raza resignifico un antiguo eslogan de Pereira: “La fuerza de una raza”, es decir, usted, yo, nosotros, todos los que somos de este terruño.  Pero vamos despacio, porque no solo la Oralitura se apoya en el pensamiento y los descubrimientos del maestro, sino también la narrativa, pero no solo la narrativa, sino también la música, pero no solo la música, sino también las artes en general, y así, otras disciplinas (verbigracia la política) que no nos alcanzamos a imaginar, y que seguro tendrán su fruto en el momento preciso.

Solo me resta decir, que agradezco al maestro Víctor Zuluaga Gómez por abrir una senda intransitada hasta hace medio siglo, cuyo ejemplo de abnegación, de curiosidad académica, de teorizar con fecundidad y de participar de procesos históricos departamentales, hoy es un referente para futuros investigadores, cronistas, narradores, soñadores, y turistas. Sin más, enhorabuena por el gran regalo al departamento de todos sus libros, 26 perlas que serán de mucho provecho, y que por demás, es un catálogo responsable y respetable, que seguro, ya está en las bibliotecas u ordenadores de muchos de nosotros, que hemos seguimos de cerca su camino interdisciplinario.

Un comentario sobre “Víctor Zuluaga o la misión del maestro

Agrega el tuyo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: