La versión China de Deadpool: Animal World 2018

«El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel«

Alfred Hitchcock


Empezaré por resaltar que Animal World (2018) la película estrenada recientemente en China y en Estados Unidos, del joven director Han Yan, fue bien recibida por la crítica, especialmente por el portal especializado Rotten Tomattoes, que la calificó con 7 tomates frescos y 3 podridos, o en números, le apuntaron un 85% de aprobación.

Han Yan, quien no solo dirigió la película, sino que también la escribió, se anota un punto con esta última obra, ya que su trabajo, centrado en realizar adaptaciones fílmicas para millenials como Dream Breaker (2013) y Go Away Mr. Tumor (2015),  le ha valido que Netflix quiera comprar los derechos digitales y legales de este título para su reproducción  mundial.

Es así que con Animal World estamos ante la adaptación del manga Kaiji (Tobaku Mokushiroku Kaiji) de Nobuyuki Fukumoto, que no deja de recordarnos otras mixturas del anime oriental (aún no llevadas al cine) como Afro Samurai (2000), Trigun (1995), o Desert Punk (2004), porque se trata de un payaso ninja, o mejor, un vengador ciudadano que busca aplicar justicia, y a su vez divertirse mientras lo hace.

Personaje circense que hace alusión, entre otras cosas, al famoso juego de arcade “Ninja Clowns” creado por Strata en 1991, y que contrario aquel, este es 98% ninja y 2% payaso. Han Yan, quien es un hijo del Atari y el Nintendo, y quizá como un tributo a los clásicos arcades, quiso dejarnos esta pista a los espectadores.

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Después de la presentación inicial, donde aparece el “Ninja Clown”, hay tres segundos superlativamente occidentales, (y pido disculpas por el término, pero esto es maravilloso), donde se reproducen, casi que camufladas, escenas de películas norteamericanas como Indiana Jones, The Fight Club, The Matrix, Enemy, The Fifth Element, Spawn y Resident Evil.

Escenas que resalto en esta entrada y que confieso, fue difícil verlas, pues es más sencillo coger un ratón con una escalera que prestar atención a estos detalles, igual como lo hicieron (y siguen haciendo) los críticos con las escenas de “El resplandor” de Stanley Kubric, además, claro, que estos detalles que se dejaron ver, es una omisión lamentable de parte de los críticos, porque ninguno menciona aquello, con lo cual hubieran podido tener material extra para calificar o descalificar este trabajo de Yan.

Ahora bien, con Animal World, las opiniones de los cinevidentes están divididas. Algunos alegan que no es una adaptación real del anime Kaiji Ultimate Survivor; otros, que es un remake chino de Deadpool, al mejor estilo de la casa Marvel; y los más desaforados dicen que es la segunda versión de Black Rain (1989) con efectos especiales; que se trata de Ronald MacDonald matando aliens; y hasta afirman al unísono que no hay duda que el personaje es It, el payaso macabro de Stephen King adaptado al Kung-Fu.

Sea lo que sea, tampoco debemos dejarnos atrapar por la mera introducción o el tráiler, ya que la trama se basa en el joven Zheng Kaisi (Li Yifeng), quien imagina tener como alter ego a un payaso ninja con el cual aniquila monstruos, seres recreados y parecidos a los extraterrestres amorfos que aparecen en Men in Black (2017).

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Así, en el mundo de ensueño de este joven y ante el afán de conseguir dinero para formalizar su relación con Liu Qing (Zhou Dongyu) este ingresa presionado a un barco apocalíptico llamado Destiny, manejado por Anderson (Michael Douglas), un mafioso sereno, pero maquiavélico que lo controla todo. Una vez allí tiene que jugar a vida o muerte el tradicional Cachipún, Kokepon, o como lo conocemos en occidente: Piedra, papel o tijera.

Una historia hilarante que desde el comienzo ya arroja símbolos que con juicio hay que saber aprehender, (y entender) y por eso me arriesgo a subrayar algunos, como por ejemplo, el payaso que con un par de Katanas, siempre atadas a su espalda, mata a sus enemigos a mansalva, signo del insano liderazgo occidental, o elemento propio de la trama, porque para el clown, de alguna forma, el mundo está lleno de animales codiciosos o es un mero teatro de violencia y rapiña. Idea esbozada en su sonrisa irónica al darle fin a sus adversarios.

Otro símbolo ahí presente es el verso bíblico de Pablo de Tarso a su discípulo Timoteo que el payaso reitera una y otra vez: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. (4:7). Dando a entender con esto que en la difícil lucha de la vida no es posible continuar sin un asidero o meta espiritual.

Sin embargo, queda un sinsabor,  ¿por qué mata y recita letanías paulinas? No lo podremos saber a totalidad, solo asemejar esto a la actitud del esbirro Jules Winnfield (Samuel L. Jackson) en Pulp Fiction de Quentin Tarantino,  quien antes de asesinar a los enemigos de su jefe, asesta la frase del profeta Ezequiel 25:17 con parsimonía.  Lo que sigue de ahí ya es lo que de Quincey llamaba: una bella obra de arte. En fin.

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Y por último, la alegoría del hombre moderno y su amor al dinero. Virtud derivada de la fanática teoría calvinista del trabajo y el ánimo de lucro que impera en el mundo. Anti-valor, o mejor, deshonestidad creada por la avaricia que se refleja en los pseudo amigos de Zheng Kaisi dentro del barco, quienes desean traicionarlo siempre y cuando se presente la oportunidad y curiosamente, se presenta.

Por eso el barco Destiny es el símbolo del capitalismo caníbal, ese que prepara hombres para una sociedad competitiva, dejando víctimas en el camino y que trastocando valores deja  a los hombres al garete solo conducidos por la brújula de sus intereses.

Animal World, es una cinta que no tiene moraleja, solo buenas impresiones por la calidad de los gráficos (cosa curiosa para un Made in China), el perfecto manejo de la banda sonora donde incluyen canciones occidentales como La Vie en Rose de Édith Piaf y los buenos diálogos argumentales que se prestan para entender de cabo a rabo de qué va una película aparentemente de un superhéroe, que desemboca en realidad, en una que versa sobre un ser humano como cualquiera, sujeto a pasiones o debilidades.

Los que somos adeptos a este tipo de cine esperamos la segunda parte de lo que hemos visto, porque el final, que termina en un contundente continuará, nos lo promete.  Es decir, quedamos pausados esperando la extensión,  ya que en toda buena cinta la mejor versión es la siguiente, si no pensemos por ejemplo en The Monkey King (2014), dirigida por Cheang Pou-soi, hecha en China, cuya segunda entrega no defraudó a nadie.

Así que, sin más, recomiendo esta película porque es una curiosa adaptación de un anime japonés, que posee una calidad digital que solo pudo haber sido lograda en Hollywood, pero para sorpresa de muchos, fue creada 100% en China, logrando con esto dejar boquiabierto a los que han pensado que del gigante asiático, llenos de tramas sosias, no puede salir algo original. He aquí una muestra.


Tráiler

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