Omar Al-Khayyam, entre vino y rosas

But helpless Pieces of the Game He plays

Upon this Chequer-board of Nights and Days;

Hither and thither moves, and cheks, and slays,

And one by one back in the Closet lays.

Omar Khayyám, Rubáiyat.

Rendered into English verse by E. Fitzgerald,

 London, Macmillan, 1894.

 

 

La poesía oriental de Omar Al-Khayyam fue la traducción “inglesada” minuciosa y nostálgica que legó a occidente el escritor irlandés Edward Fitzgerald bajo el nombre de Rubaiyat. El argentino Jorge Luis Borges alegaría en su libro «Inquisiciones» que la traducción es bella pero su veracidad puede ser puesta en tela de juicio por las interpolaciones ajenas que agregó el irlandés a su manera, convirtiendo las estrofas yuxtapuestas entre sí en un poema.

J.L, Borges tiene razones para afirmar aquello ya que la traducción al castellano corrió a manos de su padre Jorge Guillermo Borges que la recompuso con cuartetos endecasílabos justificada por mayor sonoridad en nuestro lenguaje porque en inglés -dijo- se oyen amortiguadas las rimas.

La verdad sea dicha, yo leí el texto omariano en la traducción que hizo de él  al castellano Enrique López Amaya y que me envió un amigo de Medellín y que a su vez fue una versión digital en PDF.   Mi impresión general, después de una noche de  lectura, fue que el corpus poético del Rubaiyat (o cuartetas) es en realidad un entero manifiesto existencialista de un poeta lleno de sencillez, sentido humano y un alto valor por la vida.

No me acerqué al texto como buscando desarmarlo para entenderlo (además de desconocer la métrica poética y la estructura de composición), sino prestando oído a la voz espiritual de este gran persa que es considerado uno de los mejores 50 poetas que ha dado la historia de la humanidad. Confieso que deseé (y deseo) leerlo en una versión de papel.

Sin duda la filosofía y poesía occidental le debe mucho a oriente. No sólo por el budismo de oriente extremo que Schopenhauer supo explotar con pesimismo en su estructura filosófica, sino por el  positivismo de oriente medio expresado por las Rubaiyat, que con ciento sesenta y nueve cuartetas (avaladas por el orientalista Franz Toussaint) hace énfasis en el aquí y el ahora, en la duda y la afirmación, en desestimar una vida ultraterrena y gozar de una presente, en lo efímero de la vida y lo desconcertante de no saber absolutamente nada. Cuartetas de composición rizomática, que como aclaró J.L. Borges en sus «Inquisiciones»:

Las estrofas de Omar Khayyam son entidades sueltas, no reunidas por otro enlazamiento que el de su origen común y sucediéndose al acaso del orden alfabético de las rimas”[1].

El mensaje en todo el cuerpo de ruba´is[2], parece dirigirse a una sola frase Carpe Diem.  Mensaje que tiene la finalidad de guiar al hombre hacia un cambio de mentalidad respecto al pasado, la vida presente y su visión del futuro; es una voz que incita a regresar a los placeres naturales; que desea despertar la conciencia de la transitoriedad de la vida y que dice enfáticamente: entrégate a los placeres corporales. Por ello quizá el poeta persa fue juzgado como hedonista, ateo y materialista. Porque sus ideas discrepaban con la ciencia y la moral de su tiempo.

Por mi parte espero no ser herético al afirmar que Omar al-Khayyam escribe influenciado por la mística medieval persa, las doctrinas sufistas, además de la visión del eterno retorno de Qohelet: “no hay nada nuevo bajo el sol.  No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después”[3]. Afirmación que no pretende obviar que los escritos omarianos contienen un laberinto de verdades existenciales epifánicas,  que pueden ser consideradas revelaciones, de igual manera que el misterio revelado en el evangelio de San Juan lo fue.

Así es que se deduce que el Rubaiyat no se trata de un desencanto de la vida, sino al contrario, de una invitación a vivir en la cúspide de la felicidad inmediata; no es un manifiesto pesimista sino una ofrecimiento a ver la vida con los ojos de la felicidad terrena e inmanente.

Versos tan profundos como el cuarteto LVI:

“La vida pasa. ¿Qué queda de Bagdad y de Balk? El menor roce es fatal para la rosa demasiado abierta. Bebe vino, y contempla la luna, evocando las civilizaciones que ésta ha visto extinguirse”[4].

Sugerencia del poeta que trae a la memoria la leyenda romántica del también poeta chino Li-bai que ebrio, murió ahogado en el río Yangzi intentando abrazar el reflejo de la luna. Lo que demuestra que el poeta carecía de amigos, tanto como ideas de belleza en su interior. Idealismo dionisíaco, si se puede llamar así, de un espíritu emancipado con un sabio sentido del desapego de la vida.

El poeta persa siente la tragedia y la comedia de la vida, y de la tristeza hace surgir el despertar y del despertar la risa del filósofo. Risa que no es felicidad como estado del alma, sino felicidad biológica, sensoria. Por eso la invitación reiterativa es a disfrutar del vino, único sentido de vida, o mejor, único bien dado al hombre bajo la tierra.

Aunque en ningún momento Omar al-Khayyam hace apología de la ebriedad. Hay que saber catar cada ruba´i de igual manera como se sabe en qué momento y en qué ambiente se debe beber un buen vino. Es más, Khayyam está muy distante de ser un Charles Bukowski que no puede hacer poesía si su espíritu no está encendido con el manjar del dios  Baco.

El poeta persa no sólo escribió su Rubaiyat, sino que su vida misma fue un entero poema con ritmo y cadencia, ciclos internos de crecimiento y decaimiento con un estilo tan sencillo que el historiador y escritor norteamericano Harold Lamb no pudo dejar pasar por alto esta característica:

“Cuando se conoce y se puede leer el persa, se cae en la cuenta que tal convicción (la de los eruditos orientales y los mismos persas) es la misma realidad. Cuando Omar habla del vino, habla del vino verdadero, no se pone a utilizar las arcanas alegorías de los místicos y de los sufís del momento. Cuando habla de una muchacha, es una joven de carne y hueso y sangre.»[5]

También es cierto que para leer sus poemas se necesita tener sabor y encanto para entrar a esos filosofemas tan profundos de ese espíritu dionisíaco que festeja la vida.

“Cuando la sombra de la Muerte se alargará hacia mí, cuando la gavilla de mis días estará atada, os llamaré, y vosotros me llevaréis, ¡oh amigos míos! Cuando me haya convertido en polvo, formaréis, con mis cenizas, un jarro y lo llenaréis de vino. Tal vez, entonces, me veáis resucitar” (Al-Kayyam, XCVIII)

Rubaiyat-Of-Omar-Khayam

Por último, en sus bellos poemas (del cual toman muchos poetas y escritores occidentales, desde Rubén Darío, hasta Ernest Hemingway)  no sólo cantó al vino, al amor y a los placeres, también nos legó sus reflexiones sobre la ambición desmedida, la inmanencia y la fatuidad, los momentos oscuros del alma, el hedonismo, la hipocresía y su propia depresión.

Cuando nos dice que “somos juguetes del Destino, juguetes y nada más… y el Universo se divierte a costa nuestra, juguetes que giran al capricho de los vientos”, nos recuerda a lo que dirá Shakespeare –más de 500 años después- a través de Gloucester en su “Rey Lear”:

“Los humanos somos para los dioses como las moscas para niños juguetones; nos matan para su diversión.”

 

_________________________________

[1] Borges, Jorge Luis. Inquisiciones. 1925. Página 57. Versión Epub.

[2] «El rubâi consta de cuatro versos de igual metro, rimados el primero, el segundo y el cuarto, quedando libre el tercero. El cuarto adquiere, por contraposición al tercero, un vigor y un relieve extraordinarios.» Explicación de José Gilbert en su obra Rubaiyat; seguidos del poema Kuza-Nama. Distribuciones Fontamara, 1999 – 114 páginas.

[3] Comparar el texto salomónico con el rubâi omariano XXXVI: “Sueño sobre la tierra. Sueño bajo la tierra. Sobre la tierra y bajo la tierra, cuerpos extendidos. La nada en todas partes. Desierto de la nada. Llegan hombres. Otros se van”

[4] Al-Khayyam, Omar. Rubaiyats. 1100. Traducción de Enrique López Amaya. Versión Epub. Página 41.

[5] Lor, ar. (2008, 19 de Octubre). En la hora en que el alba asoma por Oriente [Web log post]. Recuperado de http://libronera.blogspot.com/search/label/Omar%20Jayyam

 

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