Pie de página kafkiano

«La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza jamás envejece.«

Franz Kafka


  • Kafka fue un ávido lector de Søren Kierkegaard. Lo que sin duda confunde a los cientos (sino miles) de biógrafos sobre la diferencia del existencialismo del uno y del otro. Y es evidente que hay dos sutiles diferencias de cómo cada uno interpretó su propia desesperación. He aquí un punto de partida para una tesis literaria.
  • ¿Hasta qué punto Kafka fue el álter ego literario de Dostoievski?
  • No hay duda que la doctrina del “otro” y “Las miradas” de Jean Paul Sartre, tienen su génesis en Kafka.
  • Según Peter Drucker, catedrático y administrador de empresas, Franz Kafka fue el inventor del casco protector como lo conocemos hoy en día. Su argumento radica en que mientras el autor de La Metamorfosis trabajaba en el Instituto de Seguros de Accidentes Laborales de Bohemia, hizo que su uso fuera obligatorio, debido a que “…la gente se cae de andamios, acaban dentro de máquinas, los tablones se vuelcan, los muros se derrumban, los escalones se resbalan, lo que se coloca en las alturas acaba en el suelo y lo que se coloca en el suelo hace que alguien tropiece”. Al checo le concedieron una medalla de oro por sus medidas de prevención que ayudaron a reducir accidentes laborales.
  • No solo los vegetarianos, sino también lo veganos, pueden tomar ideas de Kafka. El escritor fue totalmente herbívoro (entiéndase frutas, legumbres etc). Lo extraño es que fue el nieto de un carnicero Kosher, lo que terminó por convencer al padre de Kafka de que su hijo era un completo mequetrefe. Una anécdota muy curiosa lo confirma: un día, mientras admiraba los peces de un acuario dijo: “¡ahora que ya no os como, puedo observaros en paz!” Además de ser uno de los pioneros en la defensa y apoyo de comer alimentos crudos, estuvo en contra de la vivisección.
  • Kafka tuvo mucho sexo, pero pocas veces hizo el amor (al mejor estilo de la canción de Ricardo Arjona). Le daba asco la sexualidad y sufría de un complejo agudo de virgen/puta. La idea de llevar una vida de casado lo horrorizaba, le daba escalofríos. En una ocasión dijo: “El coito es el castigo por querer ser felices juntos”. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
  • No podríamos llegar a imaginar si el checo hubiese tenido internet, cuanto progreso hubiese tenido en la infidelidad epistolar que tuvo con Milena Jesenská-Pollak, esposa de su amigo Ernst Pollack. La relación la terminó por voluntad del autor, aunque se inspiró en ella para uno de los personajes de su novela El Castillo.
  • En 1917, Franz Kafka contrajo tuberculosis, producto, según se cree, de consumir leche sin pasteurizar.
  • Kafka tenía un auto-concepto negativo de sí mismo, debido a su escuálido cuerpo. Sus diarios están llenos de opiniones sobre su contextura. Así que movido por la influencia de Charles Atlas, practicaba calistenia de frente a su ventana. Su gurú de ejercicios fue Jens Peter Muller, maestro que no solamente lo guiaba sino que lo animaba con exhortaciones racistas sobre la superioridad del cuerpo nórdico.
  • Debido a esta falta de autoestima (diría Walter Riso), los charlatanes le ofrecían todo tipo de actividades con dudosos beneficios. Entre ellos, el conocido método de «fletcherismo», que consistía en masticar más de 45 veces el alimento en la boca para digerirlo mejor. Su padre Hermann Kafka se escondía tras el periódico para no tener que ver a Kafka rumiar en la mesa.
  • El adjetivo Kafkiano no sólo nació con Kafka, sino que también Kafka lo padeció. Su contradicción consistía en que detallaba lugares cerrados, puertas, rincones, cárceles, oficinas, sótanos etc., pero en la realidad sentía atracción por las actividades al aire libre. De joven (porque murió joven a los 41 años) se unió a un movimiento nudista y frecuentaba el balneario La Fuente de la Juventud. Pero es poco probable que se desnudara con ellos. Sentía miedo estar totalmente desnudo. Por eso es que renuente por quitarse los pantalones, terminaron llamándolo “El hombre del bañador”.
  • Franz Kafka se hermanó con la muerte cuando tuvo conciencia de la muerte al fallecer sus dos hermanos Georg y Heinrich.

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