Detrás de las cortinas

“Estoy solo en medio de estas voces alegres y razonables. Todos esos tipos se pasan el tiempo explicándose, reconociendo con fidelidad que comparten las mismas opiniones. ¡Qué importancia conceden, dios mio, al hecho de pensar todos juntos las mismas cosas!”

Jean Paul Sartre

La Nausea

 

No puedo dejar de mirar (leer) como si estuviera detrás de una vitrina, los artículos de un lado hacia otro que se escriben en el portal Tras La Cola de la Rata sobre el ateísmo. Como saben los involucrados, todo empezó con una reunión de ateos que aburrió al escritor Pereirano Gustavo Colorado, hasta llevarlo a «irse a descansar temprano» para luego escribir sus impresiones sobre la misma. Pero parece que el asunto no se quedó en la mera pluma de Colorado, sino que transcendió a dos respuestas casi automáticas, en dos blog separados (pero concatenados) de David Osorio y Edwin Alejandro Hurtado que al sentirse agredidos en su fe ateísta, decidieron aclarar el asunto. Todo estaba argumentado. Hasta que apareció un artículo de Iván Rodrigo García titulado “Je Suis Gustavo Colorado”, donde el autor se pone de lado de las ideas de Colorado, abriendo de nuevo un capitulo que suscitó nuevas respuestas.

El tema que se volvió central, y aquí es donde entró con mi percepción como uno que sale detrás de las cortinas, es que tanto los ateístas David y Edwin, como Iván Rodrigo García, qué ignoro que convicción tendrá y cual tenga es respetada, es que pasaron de atacar las ideas para atacar  las personas, lo cual es ya un craso error y muestra deficiencias en una argumentación limpia. Olvidando que la ignorancia también es una forma genuina de conocimiento. ¿No decía el viejo Sócrates, “Sólo sé que nada sé” demostrando que la filosofía nace de una “docta ignorancia”?.

¿Pero qué asunto tiene este que sale detrás de las cortinas? En que las ideas son universales igual que la expresión y ante dos comentarios sobre mí, en la última nota de Iván Rodrigo García “¡Viva el Debate!”, que la verdad fueron positivos, decidí poner mi opinión al respecto. Primero quiero aclarar que mi fe es spinoziana, y no me atrae para nada el ateísmo. Yo no podría demostrar con argumentos lo que no creo, porque para mí sería una seria contradicción ontológica y algo igual de extraño como la impresión que ha de llevarse el cangrejo al ver a los hombres caminar hacia adelante. Como dijo Leonardo Da Vinci en un famoso aforismo: “El amor a un objeto, cualquiera que sea, es hijo del conocimiento”. Y si alguien defiende el ateísmo es porque lo conoce, lo cual significa que lo ama. Así que los argumentos emergen del amor al ateísmo, de optar por seguir una corriente y no necesariamente porque conoce y puede argumentar lo que cree. ¿No es esto fe? Creer lo que no se conoce. Simplemente creer por el amor de ser ateo como una moda, o un requisito para pertenecer a un grupo de “intelectuales”. La lógica está puesta sobre la mesa.

Si somos fieles a la etimología griega, la palabra ateo traduce “a-theos” específicamente, “Sin dios”. Así que sin mucho razonamiento y mucho de lógica, el ateo está más cerca de la anarquía que del pensamiento libre y científico. Se entiende el deseo del espíritu humano por buscar la libertad y la transcendencia pero nada más paradójico por no decir, socrático, la máxima de Sartre, uno de los hombres que pensábamos era ateo, sin ser cierto: “El hombre está condenado a ser libres”. La libertad humana y de pensamiento poco o nada tiene que ver con declararse ateo. El mismo Sartre dijo en una entrevista que quien pretenda declararse ateo, se verá involucrado en un serio problema al tratar de explicar aquello. Nietzsche y previamente Schopenhauer, dos grandes monstruos de la filosofía occidental, llegaron a ser ateos por accidentes de sus vidas personales más que por convicción propia, lo cual dejó mucho que pensar sobre aquello. Y así un sinfín de gente que detrás de la cortina de los argumentos ateos, tiene problemas de razonamiento, si acaso no del alma.

Quien históricamente dijo que para ser un intelectual serio había que ser ateo, adoctrinó al mejor estilo de una religión a un grupo de personas que luego confundieron el Bel Sprit con el orgullo de no creer en nada. Gran equivocación. Al final el ateísmo no existe, como dijo el escritor suicida David Foster Wallace. “En las trincheras cotidianas de la vida adulta, el ateísmo no existe. No existe la no adoración. Todo el mundo adora. Lo que podemos decidir es qué adorar. Y una razón convincente para elegir un dios o un sujeto espiritual, sea Jesucristo o Alá, Jehová o la Diosa Madre o las cuatro nobles verdades o cualquier conjunto inviolable de principios éticos, es que casi cualquier otra cosa que adores te comerá vivo”.

La conclusión de Wallace en su famoso discurso“This is Water” en la graduación del Kenyon College, es brillante: “También está la cuestión de la arrogancia. El ateo está absolutamente convencido de sus argumentos. Es cierto, muchos creyentes también muestran esa arrogancia acerca de sus propias interpretaciones, y para casi todos nosotros resultan aún más repugnantes, pero el problema del creyente dogmático es idéntico al del ateo: la certeza ciega, una cerrazón que encarcela de tal manera al prisionero que este no sabe que está encerrado”.

Si el ateo o el creyente, el teísta o el agnóstico tienen razones para ello, la única verdad que simpatiza con cada tipo de creencia es la tolerancia.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: