4 pasos para comunicar la Verdad desde el periodismo

“El periodista investigador en una sociedad democrática es –y debe ser- un instrumento para el cambio, una fuerza poderosa para desafiar a un liderazgo corrupto”

John Dewey


Quien desee hoy en día militar contra la mentira, la ignorancia y la violencia, tiene, por lo menos que luchar con cuatro dificultades que se presentan. Primero, liberar la Verdad del cautiverio mediático; segundo, reconocerla en su objetividad; tercero, escribirla o publicarla de manera eficaz por cualquier medio, aunque haya censura o represión por todos lados; y cuarto, ejercitarse en el arte de hacerla manejable como un arma.

1. Liberar la Verdad

Primero hay que liberar la Verdad de su cautiverio; de la prisión de los medios privados que la han secuestrado para hacerla hablar delante de una cámara o un titular, amenazada por detrás con intereses privados. Hay que entender que a los medios privados le interesan las ventas, el rating, la competencia y no la impresión ciudadana o el despertar social para cambiar un determinado incidente.

Los mass-media no objetivos conservan la idea del “Keem calm” y siga informándose.

De ahí emerge el periodismo del “todo vale” o el “periodismo transgénico” que pretende modificar la noticia para producir sensacionalismo en el tratamiento de los sucesos cotidianos. Y ni que decir de los medios masivos que son políticamente partidistas, que cambian números, estadísticas, retocan fotos, con tal de que la noticia hable como un ventrílocuo haría hablar su personaje. Los periodistas que tratan con las noticias, como el político trata con leyes, no debe perder de vista el hecho de que él o ella son los oídos y ojos de la gente cuando se presenta un hecho relevante y que deben desafiar la ortodoxia del poder publicando la Verdad. Solo así se podrá destruir la fortaleza del error que pueda erigirse desde cualquier plataforma de poder.

Liberar la Verdad de este viscoso tejido conjuntivo, como llamó Nietzsche al periodismo, no es una tarea fácil, pero todas las herramientas se le presentan al comunicador o investigador cuando decide comenzar la empresa de buscar la Verdad y aunque perseguido o censurado, no debe perder de vista la esperanza de que suyo es el reino de los medios.

El periodismo comprometido es posible, pero hay que salir del establishment noticioso. Hay que prender la luz, como dijo Ryszard Kapuściński , para ver las cucarachas correr y ocultarse.

2. Reconocer la Verdad en su objetividad

Reconocer la Verdad de algo es un asunto de convicción, más que de vocación. Y no se puede confundir “convicción” con subjetividad que es otra cosa. Para descubrir y desvelar la realidad detrás de una declaración, una acción, o un evento, se hace necesario la mirada fresca y el conocimiento del contexto de la Verdad. “La creación artística” en el periodismo es un gran peligro porque falsea lo objetivo. La lógica afirma a la experiencia que la lluvia cae de arriba hacia abajo y que el fuego quema. Son hechos evidentes en sí mismos y hablar lo contrario pertenece al reino de lo imaginario.

Asímismo, al reconocer la Verdad no se puede contradecir una ley que habla de lo evidente y fáctico.

Porque hay periodistas que sin ningún remordimiento, impertérritos ante las personas con poder, sin inmutarse por los gritos de los pobres, pintan su propio cuadro de los hechos. Esto sucede mayormente con los Social Media Worker. Periodistas llenos de Gadgets, que en cierta forma no saben ni escribir en sentido profesional, carentes de preguntas, ávidos de informar. Personas que no se identifican con su profesión.

Si el gobierno venezolano es ineficaz, no se puede denunciar otra cosa o hacer transiciones mediáticas; si un grupo guerrillero colombiano violó los derechos humanos, los hechos son evidentes por sí mismos; si el feminicidio es real en México es algo innegable por los afectados.

Para escribir la Verdad se necesita objetividad. Para retratar los hechos no se necesita exagerar los acontecimientos. Vivimos en un mundo en constante y rapidísima transformación y no se puede seguir pensando y sintiendo como si nada hubiera cambiado. Los cambios hay que reconocerlos en su objetividad y aceptarlos, si se quiere, en consonancia.

Como una fotografía, que congela una escena, se trata solo de prestar atención a esa fotografía, solo a ese gráfico, no a la composición de las fotos, o a la biografía o fama del fotógrafo, sino de lo que se ve en esa fotografía.

3. Publicar la Verdad de manera eficaz aunque haya censura

La publicación de algo importante tropieza con el obstáculo de las editoriales. Cada casa periodística, televisiva o informativa, conserva lineamientos propios de una institucionalidad seria, pero ¿puede amoblarse la Verdad a horma editorial alguna? Aquí hay que franquear este punto si es que se quiere informar con integridad. El periodista choca en este punto, especialmente el periodista investigador, que es heraldo de la información relevante del momento.

Hay editoriales que no publican, por temor a represalias de parte de grupos violentos, a extremistas religiosos, evidenciando autocensura.

¿Hay que salvaguardar la integridad física de los profesionales? Alegan las cabezas autorizadas intentando desviar el hecho de que la mayoría de los directores y presidentes de compañías de comunicación no son, en modo alguno, periodistas, sino grandes ejecutivos que buscan conservar intereses propios. Publicar sin parcialidad no es fácil.

Desde el “siglo de las guerras”, la revolución electrónica, las comunicaciones y el auge del capitalismo se descubre que la Verdad no es importante, y que lo que cuenta en la información es el espectáculo. Craso error. Por eso es que el periodismo ha entrado en crisis, porque para informar debe causar sensación, volviendo de su arte de comunicar un evento efímero que nace en la mañana y muerte en la tarde. La realidad, en medio de estos cambios en la manera de informar, sufre considerablemente, porque para vender la “información-Verdad” hay que revestirla de espectáculo o de amarillismo y de esta manera lo objetivo, lo real, comienza a fluctuar en el aire.

Pero el verdadero periodismo es intencional, a saber: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio, sin recurrir a la risa o al llanto, es decir, a la manipulación de emociones y que publica sin temor más que a faltar a la Verdad. Noticias de impacto se han divulgado por medio de bloggers independientes o agencias emergentes de noticias, que no son en ninguna manera rivales de las monstruosas industrias de comunicación, pero que evidencian una totalidad de los hechos y suscitan una atracción preferente.

Como por ejemplo las redes sociales, o blogs especializados que se vuelven fuentes de información de primera mano para todo aquel que desea estar bien informado. 

4. La Verdad como un arma

La información veraz, objetiva, real, sin sesgos es un arma fundamental en la construcción de la opinión pública. Si no se habla de un acontecimiento, este, simplemente, no existe. Los medios tradicionales han adquirido poder de tal manera que han podido construir su propio mundo en torno a cómo informar. Empresas que no les interesa reflejar la realidad, sino rivalizar con los hechos y que se mueven como rebaños a buscar la noticia; a modo de ejemplo, la cobertura de la masacre de Charlie Hebdo, que focalizó toda la atención de la comunidad mundial, pero en otras partes del mundo estaban ocurriendo muchas otras cosas importantes.

Informar es crear opinión pública.

Por eso es que la censura hoy en día es mayor que en otro tiempo, porque la libertad que produce usar la información como un elemento de defensa o un instrumento de justicia, es total. Es un mundo que ha perdido el criterio, la Verdad tiene el deber de ser una fuerza para contrarrestar las historias que crean los medios de comunicación tradicionales o establecidos.

Las cadenas CNN y Fox News han sido constantemente denunciadas por dedicarse a tergiversar la información sobre gobiernos populistas o ajenos a los intereses de Estados Unidos. Como si fuera una reforma, la información ya no la manejan solo los especialistas, sino la gente común que se presta para informar con sus dispositivos electrónicos lo que está sucediendo en tiempo real.

El llamado periodismo 2.0 que está transformando radicalmente la forma de hacer periodismo, relacionándose con las fuentes de las noticias e interactuando con los consumidores de información por medio de redes sociales y otros canales de feedback mediático

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